¿Por qué Libra debería darle una segunda oportunidad a Piscis?

Si eres de Libra y has tenido una pareja de Piscis, probablemente has salido exasperado de ese romance. Del mismo modo, si te has tenido que lidiar con un hermano, madrastra o jefe de Piscis, tampoco te habrás sentido precisamente cómodo.

¿Por qué te ocurrió algo así? Porque Piscis es un signo de agua, mientras tú eres de aire; porque Piscis se distrae cada dos segundos mientras tú deseas llevar una conversación profunda y porque no puedes lidiar con su falta de compromiso.

Sin embargo, ¿te has dado el tiempo para centrarte en lo bueno y apoyarte en todo lo que tienen en común? Creemos que es hora de que tomes el teléfono y decidas darte una segunda oportunidad con un signo que se parece a ti más de lo que crees.

Razones para que Libra y Piscis se reconcilien

  • Aman el arte: ambos son grandes amantes del cine, muy especialmente del teatro y de las artes plásticas. Saben disfrutar de una buena lectura y de un café hecho con la intención de deleitar. Si sumamos todas estas actividades, tenemos a una dupla que tiene mucho más que una conversación para compartir.

 

  • Disfrutan de las pequeñas cosas de la vida: saben darse el tiempo para detenerse a contemplar una mariposa, el florecer de los pimpollos en primavera y un atardecer. Son de las personas que nunca llevan tanta prisa como para no poder enfrascarse en una conversación o para darle al otro las palabras de aliento que está esperando oír.

  • Les gusta complacer: parecen haber nacido con la misión de hacer felices a los demás. Mientras que otros signos están pensando en la mejor forma de hacer más dinero o se encuentran persiguiendo su propia felicidad, Libra y Piscis recorren escaparates en busca del regalo perfecto para esa persona especial que no cumple años hoy y escudriñan las góndolas del supermercado en busca de esas galletitas que a su hija o abuela tanto deleitan.

 

  • Se preocupan por los demás: están pendientes de que en casa todos tengan la ropa limpia y las camas bien tendidas, al tiempo de que llaman a sus amigos para asegurarse de que se sientan mejor hoy que la última vez que hablaron. Los problemas ajenos son tan cercanos e importantes como los propios para ellos.

 

  • No les importa el «qué dirán»: viven sin molestar a nadie y bajo el maravilloso precepto de que no le deben nada a nadie. No permiten que las opiniones ajenas se roben su vida.

 

  • Valoran la amistad: sea cual sea la naturaleza de su mutua relación, la amistad es la base de todo. Por lo tanto, siempre habrá entre ellos un lazo que los una más allá de la pasión o de los vínculos familiares.

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