Conoce los beneficios de las piedras natales

Las piedras natales son aquellas que le corresponden a cada mes del año y, por consiguiente, a las personas que nacieron en dichos meses. Usarlas nos trae un sinfín de beneficios, tanto para nuestro cuerpo como para nuestra psique y espíritu. A continuación te contamos acerca de cada una de ellas.

Una piedra para cada mes

  • Enero – granate: brinda determinación y auto confianza para que nos sintamos capaces de hacer lo que sea que deseemos. Nos da perseverancia para que el fracaso sea solo parte del proceso. Ayuda a purificar la sangre y nos aleja de los problemas de corazón.

 

  • Febrero – amatista: nos lleva a un viaje espiritual hacia nuestro propio yo. Al usarla, descubriremos quiénes somos y qué es lo que hemos venido a hacer a este mundo. Ayuda en los procesos de cambio y transformación, ya sea internos como del entorno. Aumenta nuestro poder de persuasión y aleja de nosotros los miedos que nos convierten en rehenes del destino. Nos ayuda a crecer y desarrollar nuestro potencial.

 

  • Marzo – aguamarina: aplaca los sentimientos exacerbados y promueve el amor y la amistad. Es símbolo de lealtad y fidelidad. Aclara la mente para que las emociones sean limpias y bienintencionadas. Nos ayuda a equilibrarnos y a adaptarnos a las nuevas circunstancias. Nos ayuda a cambiar para que podamos deshacernos de nuestros defectos y cambiarlos por nuevas virtudes. Prolonga la juventud al hacernos sentir vitales y llenos de energía.

 

  • Abril – diamante: potencia la inteligencia para generar sabiduría en su portador. A su vez, conecta el cuerpo, la mente y el espíritu para expandir la visión. Por consiguiente, fomenta la tolerancia y la empatía. Hace crecer el amor en todos los aspectos y acelera nuestro razonamiento y sagacidad.

 

  • Mayo – esmeralda: su principal poder sobre nosotros es el rejuvenecimiento. Por ello se recomienda para personas entradas en años y para aquellas que deseen recuperar la energía perdida. Aumenta el amor y la sensualidad. Fortifica la memoria y nos regala mayor facilidad de palabra para lograr una mejor y más efectiva comunicación.

 

  • Junio – perla: es la piedra de la maternidad y de todo el amor que se necesita para llevar a cabo este rol crucial en la vida. Nos ayuda a equilibrar las emociones que nos acometen y las transforma en energía vital y creadora para nosotros. Aumenta la pureza de nuestro espíritu y conserva la inocencia de nuestra alma.

 

  • Julio – rubí: combate la pereza y el desgano. Nos da la fuerza necesaria para luchar por nuestros ideales y hace que nuestro corazón vuelva a latir con las ganas de siempre. Nos ayuda a recuperarnos de golpes emocionales y nos da optimismo hacia el futuro.

 

  • Agosto – peridoto: rompe con el conservadurismo que nos impide dar un paso adelante para crecer. Elimina la timidez y la tendencia a encerrarnos en nosotros mismos. Favorece una comunicación de igual a igual y nos hace despedirnos del inútil orgullo que nos aleja de los que amamos.

 

  • Setiembre – zafiro: saca a la luz toda nuestra intuición para que así confiemos más en nuestros instintos. No importa cuan elevados sean nuestros ideales y nos ayuda a adherirnos a ellos sin que la falta de confianza en nosotros mismos nos juegue en contra.

 

  • Octubre – ópalo: nos ayuda a lograr la serenidad a la que debemos llegar después de vivir una situación traumática o dolorosa. Aleja los rencores y nos lleva a mirar hacia el futuro cubiertos del mágico manto del perdón y la compasión.

 

  • Noviembre – topacio: es perfecta para ayudarnos a priorizar nuestras obligaciones. Por ende, es la piedra de la concentración y de la efectividad. Borra de nuestro día a día los esfuerzos improductivos y nos acerca a la máxima eficiencia que podamos lograr.

 

  • Diciembre – turquesa: abre nuestro corazón para que dejemos que los sentimientos afloren sin temor. Quita de nuestra mente la reticencia al compromiso y potencia la creatividad que llevamos escondida por miedo a hacer el ridículo.

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